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INTRODUCCIÓN

El folklore vasco, cuenta con leyendas muy interesantes, en esta sección hay una buena recopilación de ellas, te animo a leerlas, unas son muy bonitas otras... no tanto, pero así son estas cosas...

actualizado en Septiembre 2011

LEYENDAS VASCAS

ATARRABI Y MIKELATS LOS HIJOS DE MARI

Atarrabi y su su hermano menor, Mikelats, estudiaron en una caverna del diablo, quien le enseñó una extensa cultura. Existía una condición de que, una vez concluidos sus estudios, uno de los hermanos debía quedarse para siempre en aquel lugar tenebroso.

Cuando llego el momento de decidir quién se quedaba, lo echaron a suertes, decidiendo esta que fuese Mikelats el que debería permanecer en la cueva. Pero como atarrabi poseía un gran corazón, decidió quedarse el como esclavo y que así su hermano pudiese salir libre de la cueva.

El diablo puso como tarea a Atarrabi pasar por un cedazo la harina que tenía en su inmensa despensa. Sabiendo que era una tarea imposible de cumpir, porque el cedazo tenía las mallas muy anchas y dejaba pasar a través de ellas la harina junto con el salvado.

Además el diablo quería tener bien controlado a su discípulo, para lo cuál le preguntaba constantemente:

“Atarrabi, non zaude?” -”Atarrabi, ¿dónde estás?”-.

A lo que Attarabi debía responder:

“Hemen nago” -”aquí estoy”-.

Atarrabi además de bueno era muy inteligente, así que consiguió enseñar al cedazo a responder por él. De esta forma cuando el diablo preguntaba, era el cedazo y no Atarrabi el que contestaba.

Mientras el hijo de Mari aprovechó para abandonar con sigilo la cueva, andando para atrás. Todo iba perfectamente, pero cuando ya estaba llegando a la puerta fue descubierto por el diablo. Éste se avalanzó sobre el fugitivo, pero Atarrabi consiguió alejarse a tiempo y se puso a salvo. Sin embargo su sombra a sombra no había salido todavía y fue atrapada por el diablo.

Atarrabi se ordenó cura después de aquello, y aunque no tenía sombra, ésta acudía a él cuando, celebrando misa, llegaba el momento de la consagración. Pero como sin sombra no podría alcanzar la salvación eterna, ya cuando ya era viejo, tuvo una idea para conseguirla. Le pidió al sacristán que lo asesinara en el momento de la consagración, cosa que apesadumbrado tuvo que aceptar el subordinado. No fue capaz de hacerlo el primer día, pues no se sentía con ánimo. Tampoco tuvo valor el segundo. Pero el tercero, descargándole un fuerte garrotazo, cumplió el deseo de Atarrabi, acabando con su vida. A continuación colocó el cadáver del sacerdote, tal y como éste le había ordenado, sobre una roca próxima a la iglesia. Tras lo que empezó a observar qué clase de aves se llevaban el cuerpo. Pues como Atarrabi le había dicho, si lo hacía una bandada de cuervos, su alma se condenaría. Sin embargo Si eran palomas los pájaros que acudían a él, se salvaría. Afortunadamente, para alegría del sacristán, fue una bandada de palomas la que levantó el cadáver del cura, lo que quería decir que éste había alcanzado su salvación.

LEYENDA DE TEODOSIO DE GOÑI

Todo comenzó en Navarra en el año 707, Teodosio era un caballero que vivía en el valle de Goñi y poco después de haberse casado, fue llamado a luchar contra los árabes. En el palacio vivían los padres de Teodosio, su mujer y él, así que la mujer de Teodosio al quedarse sola con los padres de él decidió que ellos dormirían en el dormitorio matrimonial y ella en una más pequeña.

Cuando acabó la lucha Teodosio volvía victorioso a su casa, pero en medio del bosque se le apareció el Diablo disfrazado de Basajaun (Señor de los bosques). Este le dijo que su mujer le estaba engañando con un criado, Teodosio enfureció y al galope llegó al palacio con la espada desenvainada. Entró en el dormitorio matrimonial y mató a las dos personas que había en la cama, su mujer y el amante de esta. Salió victorioso por la puerta al creer que había matado a estos, pero al echar un vistazo al frente vio a su mujer que salía de misa. Este aterrado, pregunto a su mujer quién había en su cama y esta le respondió que sus padres...

Teodosio no podía creer que el mismo había matado a sus propios padres, así que como penitencia se auto impuso el castigo de atarse una cadena al pie y se retiró a terminar sus días escondido en una cueva de Aralar.

Cuenta la leyenda que el dragón Herensuge bajaba todos los años a comerse a la gente y hartos de que pasaría esto quedaron en que cada año una persona era ofrecida al dragón.

Una noche estando Teodosio en una cueva en Aralar apareció el dragón con intención de comérselo Teodosio mirando el dragón cayó al suelo de rodillas e imploró la protección de San Miguel, exclamó ¡San Miguel me valga! y en ese momento un estruendo grandísimo estalló en la cueva, apareciendo con el el Arcángel San Miguel y este con la cruz que llevaba en la cabeza mató al dragón y soltó de su cadena a Teodosio. Fue perdonado por Dios y además le regalo su reliquia.

Cuando quedó libre fue a Goñi a buscar a su mujer que allí le esperaba y agradecidos erigieron un santuario al Arcángel llamado San Miguel in Excelsis.

LEYENDA EGUZKILORE

Hace miles y miles de años, cuando los hombres empezaban a poblar la tierra, no existían ni el sol ni la luna y los hombres vivían en constante oscuridad, asustados por los numerosos genios que salían de las entrañas de la tierra en forma de toros de fuego, caballos voladores enormes dragones...
Los hombres, desesperados, decidieron pedir ayuda a la Tierra.
-Amalur (madre Tierra)-le rogaron-te pedimos que nos protejas de los peligros que nos acechan constantemente...
La tierra estaba muy atareada y no hizo caso a los hombres, pero estos tanto y tanto insistieron que al final les atendió:
-Hijos míos, me pedís que os ayude y eso voy a hacer. Crearé un ser luminoso al que llamaréis Luna.
Y la Tierra creó la Luna.
Al comienzo, los hombres se asustaron mucho y permanecieron en sus cuevas sin atreverse a salir, pero, poco a poco, fueron acostumbrándose.
Al igual que los hombres, los genios y las brujas también se habían atemorizado al ver aquel objeto luminoso en el cielo pero también se acostumbraron y no tardaron en salir de sus simas y acosar de nuevo a los humanos.
Acudieron una vez más los hombres a la Tierra.
-Amalur -le dijeron- te estamos muy agradecidos porque nos has regalado a la madre Luna pero aún necesitamos algo más poderoso puesto que los genios no dejan de perseguirnos.
-De acuerdo, crearé un ser todavía más luminoso al que llamaréis Sol. El Sol será el dia y la Luna, la noche.
Y la Tierra creó al Sol.
Era tan grande, luminoso y caliente que los hombres tuvieron que ir acostumbrándose poco a poco pero su gozo fue muy grande porque, gracias al calor y a la luz del Sol, crecieron las plantas de vivos colores y los árboles frutales. Y, lo que es aún más importante, los genios y las brujas no pudieron acostumbrarse a la gran claridad del día y desde entonces sólo pudieron salir de noche.
Otra vez fueron los hombres a ver a la Tierra.
-Amalur -le dijeron- te estamos muy agradecidos porque nos has regalado la madre Luna y la madre Sol pero necesitamos aún algo más porque aunque durante el día no tenemos problemas, al llegar la noche los genios salen de sus simas y nos acosan.
Nuevamente, la Tierra les dijo:
-Está bien. Voy a ayudaros una vez más. Crearé para vosotros una flor tan hermosa que, al verla, los seres de la noche creerán que es el propio Sol.
Y la Tierra creó la flor Eguzkilore (Flor del Sol) que hasta nuestros días defiende nuestras casas de los malos espíritus, brujos, lamias, genios de la enfermedad, la tempestad y el rayo.

LEYENDA MATEO TXISTU

Cuenta la leyenda que Mateo Txistu era un cura muy aficionado a cazar, por ello fue condenado a vagar de por vida con sus perros de caza de un lado a otro. No ha vuelto ni volverá, aunque se dice que aún hoy en día por los montes de Euskal Herria se oye su silbido de llamada a sus perros.

LAMIAS

EL JOVEN QUE SE ENAMORÓ DE LA LAMIA

Un joven del caserío “Korrione” (en Garagarza), fue a Kobaundi, situado en el monte Kobate.Allí se encontró con una lamia. Era una mujer muy bella, mucho más bella que las mujeres cristianas de estas tierras.La lamia le prometió casarse con el bajo una condición: debería de averiguar cuántos años tenia ella. El joven consultó a una vecina el procedimiento para informarse de la edad de la lamia. La mujer quedó en que ella se averiguaría. Se fue la mujer a Kobaundi. Se colocó de espaldas a la boca de la cueva, de suerte que, agachando la cabeza asomaba la cara por debajo de las piernas. Apareció la lamia. Llena de espanto por lo que veían sus ojos, comentó:

-En los ciento cinco años que tengo, jamás he visto cosa igual. La vecina del muchacho, corrió a darle la noticia de la edad de la lamia. El joven pudo asegurarle su edad a la lamia.

-Tiene usted ciento cinco años. La lamia se avino a casarse.El joven participó su decisión a su madre, y esta le encargó que observará los pies de la lamia. El joven la observó: sus pies se parecían a los de los patos.El pobre muchacho se llevó a un gran susto y se puso enfermo. Al poco tiempo, murió.

Contado por Don Tomás Zabarte, de Gesalibar en el año 1956.

LAS LAMIAS DE AIZPURU

 

En las peñas de Aizpuru(termino de Ituren) vivían unas lamias. En cierta ocasión, una se puso en trace de parto, y acudieron a la señora del caserío “Yoane” para q la asistiera como partera.

Toda la casa de las lamias aparecia, a la vista, repleta de objetos de oro.

Cuando la partera terminó su asistencia, le pidieron la cuenta por su trabajo.

La partera les pidió, como paga una carda.

Le dieron una carda de oro, encargándole, al mismo tiempo, q no volviera la vista atrás hasta q llegara a casa.

Las lamias la acompañaron, durante su regreso, al son de la música.

Cuando estaba a punto de entrar, con un pie dentro y otro afuera, la señora cayó en la tentación de volver la vista para atrás. En aquel mismo instante, las lamias le arrebataron violentamente , la mitas del al carda.

Se dice q con la otra mitad fue edificado Yoanea.

 

Contado por Don Pedro Maria de Gorostidi de Ituren en el año 1930.

 

LA LAMIA DE LAMIÑATEGUIETA

 

La señora de la casa Iturriaga se acercó hasta Lamiñateguieta. Allí estaba peinándose la lamia. Le dijo: -¡q pronto está usted ya peinándose!

Al oír estas palabras, dio un salto y se perdió en la sima, olvidándose del peine.

La señora de Iturriaga cogió el peine y se lo trajo a casa.

Durante una de las noches siguientes, se le presentó la lamia, y apostada en la puerta, le amenazaba:

-o me devuelves mi peine, señora, o le levanto la tapa de los sesos.

La señora, desde dentro de la casa, prometió devolvérselo invitándole a q metiese la mano por debajo de la puerta para recogerlo.

Aprovechando ese momento, la señora, de un hachazo, le corto la mano.

Contado por el P. Benito de Larrakoetxea en el año 1928.

 

LAMIA PIDIENDO LA AYUDA DEL HOMBRE

 

Hace muchos años, en el monte Behorlegui, solían aparecer muchas cuevas de lamias.

En cierta ocasión, un pastor, observó, en uno de aquellos antros, a una Señora salvaje q se peinaba con un peine de oro.

La Señora salvaje, después de tranquilizar al pastor, le rogó q le sacase de aquella cueva transportándola sobre sus hombres a Apanize(montaña de este nombre sobre el pueblo de Behorlegui).

A cambio de ese favor, estaba dispuesta a entregarle todo el dinero q quisiese.

El pastor accedió gustoso al requerimiento de aquella mujer.

Se le asentó sobre el hombro y, ya había comenzado a dar los primeros pasos en el camino de salida hacia el exterior de la cueva, cuando, de pronto, irrumpieron a su paso una gran cantidad de animales.

El pastor se llevo tal susto, que abandonó allí mismo a la Señora salvaje profirió un horrible alarido y dijo: ¡desgraciada de mi!<< Ahora, tendré q continuar durante mil años en esta cueva>>.

Y efectivamente, allí sigue encerrada en al cueva, ya q no hay ningún pastor q se aventure a acercarse a aquel lugar.

 

Leyenda recogida por Jean Barbier en “leyendas du pays basque”

 

 

EL PUENTE DE LICQ

 

En Licq habían construido un puente, pero tan endeble, q cualquier riada lo arrastraba.

En cierta ocasión, se le apareció una lamia a un señor de Licq.

Le propuso q, si aceptaba ser para ella cuando muriera, ella se comprometía a construir un puente sólido, a prueba de riadas, en el corto espacio q va desde el anochecer hasta medianoche, concretamente antes de q cantase el gallo.

El hombre, ¡como no!, dio su conformidad a la propuesta.

Pero, pesándolo después mejor, a aquel hombre le entró miedo y acudió al cura para solicitar su consejo. El cura le entregó dos huevos, puestos por una gallina negra.

Uno de ellos llegaría a dar un pollo q cantaría: <<cucurru-cú>>.

Las lamias, comenzaron, pues, la construcción del puente.

Todas se dirigían entre sí con el mismo nombre: <<ahí va Guillén>>: <<dámela, Guillén>>;<<tomalá Guillén>>

Mientras se iban pasando las piedras, se las oía comentar:

-aquí ya somos, por lo menos, once mil Guillén.

De pronto, en el momento q estaban a punto de colocar la última piedra, se dejó oir la voz del gallo q cantaba <<cu-curru-cu>>.

Las lamias se pusieron muy nerviosas y protestaban a gritos mientras abandonaban su trabajo:

-Maldito sea el huevo puesto por al gallina negra de Marzo.

Así es como el puente de Licq se quedó sin el remate de la piedra final. Y, desde entonces, nadie puede conseguir colocar esa ultima piedra.

 

Contado por Margarita de Aroztegixar de Leguinage en el año 1937.

 

LEYENDAS SOBRE MARI

LA MALDICIÓN DE UNA MADRE

 

En una casa vivían una madre y su hija.

La hija desatendiendo los consejos de su madre, vivía exclusivamente pendiente de sí misma.

Un día, dio a su madre una mala contestación. La madre, ofendida, le lanzó la siguiente maldición: “que el cielo y la tierra te cierren sus puertas”.

Desde entonces, anda siempre volando por los aires.

Durante el día, reside habitualmente en la caverna de Anboto. Allí se pasa las horas hilando e hilando, pero nunca llega a elaborar el hilo.

Por la noche, sale de la caverna, y dejando un reguero de chispas, se traslada a otras altitudes.

 

Recogido por Don José de Azcarate de Marin en el año 1934.

 

OTRA VERSIÓN

Agamunda o Amunda es una sima de Ataún en Gipuzkoa. Se dice que esta sima está comunicada subterráneamente con la cocina de un caserío llamado Andralizeta y con un puente llamado Ergohone de ese mismo barrio. Como ya se sabe Mari tiene muchas moradas y esta también es una de sus preferidas. Mari suele estar con su marido Sugaar, la gran serpiente del folklore vasco que castiga a todo aquel que desobedece. Cuenta la leyenda que de ese antro desapareció una muchacha del caserío Arbeldi. Ella trabajaba de criada en Aía y esa tarde no tenía ganas de ir a trabajar, su madre al enterarse la maldijo. Ese mismo día vio un avellano que estaba muy cargado y al intentar coger sus frutos, cayó precipitadamente en el interior. Días después del suceso unos vecinos encontraron un brazo bajo un puente y cuando intentaron cogerlo, una voz salida de la ultratumba, les hizo desistir de su propósito. Aunque como siempre hay versiones, se dice que los vecinos en vez de encontrar un brazo fue un dedo de la muchacha que todavía portaba un anillo.

LA DAMA DE MURUMENDI EN ORMAIZTEGUI

              

 

La Dama de Murumendi, era del caserío de Beasain. Tuvo diez hijos. Era una mujer muy poco dada a las cosas de la iglesia.

Con el pretexto de q estaba siempre enferma, no asistía nunca  ala iglesia.

Después de haber dado a luz a su último hijo, el marido le insistió en q ya no le permitiría mas faltar a misa. Y así, la subió en un carro y la trasportó a la fuerza.

Pero, en el momento mismo, en q iba a pisar la entrada de la iglesia, desapareció de la vista, envuelta en una nube de fuego y llamas.

Desde entonces, se la ve, ocasionalmente, pasando de un monte a otro.

 

Contado por el ciego “Itxue” de Ormaiztegui en el año 1926.

 

MARI DE IARAREGUI

 

Mari vivía en un caserío por nombre “Iraregui”, situado en la falda del Txindoki.

Un día de fiesta, no quiso ir a misa, contra la voluntad de su madre.

La madre la amenazó, sentenciando severamente: “ojalá q para mi vuelta de misa, te haya llevado algún espíritu infernal”.

En efecto, mari ya no estaba en casa para cuando volvió su madre. El espíritu infernal la había trasportado hasta la sima del Txindoki.

Pasado algún tiempo, mari se apareció a sus familiares y les dijo:

-El diablo me tiene encadenada, pero yo creo q vosotros podríais liberarme si hicierais lo q voy a indicaros: tomad los rosarios bendecidos q hay en casa, y colocadlos sobre el nogal del portal. Varead el nogal y llevad las nueces a Roma.

Los familiares le contestaron q eso era absurdo, y no hicieron nada.

Todavía, volvió a aparecérseles por segunda vez. En este caso, les encargó q construyeran un pequeño altar y lo colocaran en aquella sima de Txindoki.

Construyeron el altar, pero se olvidaron de ponerle en el hueco q suele llevar por delante, y, por eso, Mari no se pudo librar.

Algunas veces se la ve salir, entre fuego y llamas, de la sima del Txindoki, y dirigirse hacia San Miguel.(el hueco del altar es destinado a las reliquias)-(San Miguel esta situado en el santuario de la sierra de Aralar.)

 

Recogido por Don Ignacio Atuna de Amezketa en el año 1930.

LA DAMA DE ARALAR

 

En Ugarte de Amézqueta, existe el caserío “Zubiñ”, en cuyo bosque se encuentra la cueva de “Azari-zulo”, en donde suele posarse a descansar la Dama de Aralar cuando anda de traslado.

Se cuenta, q dicha Dama, fue, en épocas pasadas, una mala hija, sobre la q recayó la siguiente maldición de su madre: “¡q te lleven los diablos!”.

Inmediatamente envuelta en llamas y fuego, desapareció de la vista.

Suele habitar, alternativamente, en las cuevas de Aralar, Aizkorri y Burumendi.

Las noches en q esta bruja se traslada de un monte a otro, se caracterizan por los estruendoso aparato de truenos y relámpagos.

En cierta ocasión, dos hombres forzudos, bien pertrechados de medallas y escapularios, se acercaron a la sima de esta bruja para informarse directamente sobre su existencia. La encontraron peinándose el cabello y teniendo delante dos candelabros de oro.

Tan pronto observó la presencia de aquellos hombres, se ocultó inmediatamente en el fondo de la caverna, dejando abandonados los candelabros.

Aquellos dos hombres, cogieron los candelabros, y guardándolos celosamente, se los llevaron a su casa . pero he aquí, que, para cuando llegaron a sus casas, los candelabros se habían convertido en  sapos.

 

Recogido por Don José Arandia de Amézqueta en el año 1931.

 

LEYENDA TRITONES VASCOS / HOMBRES PEZ

Cuenta la leyenda que un pescador llamado Glauco se encontraba arreglando las redes a la orilla del río mediterráneo le ocurrió algo increíble. Este iba dejando en la hierba los peces que había pescado, pero los peces muertos comenzaron a revivir al estar en contacto con la hierba y deslizándose sobre ella volvían al mar. Glauco admirado por lo que estaba viendo, no pudo contener el deseo de comer la misma hierba que esos peces. Y así lo hizo, se la comió y tras ello tuvo que tirarse al mar, ya que parecía no ser dueño de su cuerpo. Al tiempo sus piernas se convirtieron en una gran cola y le salió una barba verde muy espesa. Desde entonces permanece allí para siempre ya que con ello se hizo inmortal.

Estos seres, los tritones u hombres pez, son la variante de las sirenas vascas pero en el lado masculino. Cuenta la leyenda que en un día de tormenta, una tripulación en un velero de Pasaia, una gran ola llevo hasta el velero un ser como el antes dicho. Todos los tripulantes se quedaron con la boca abierta, pero antes de que pudieran reaccionar a lo que veían, el tritón se lanzo al mar y no le volvieron a ver.

 

LEYENDAS DE JENTILLAK

LA PEÑA SALTARI EN LA SIERRA DE ARALAR

Cuenta la leyenda que los jentillak jugaban en Murumendi a pelota cuando otro jentil se acerco y les preguntó que estaban haciendo. Estos respondieron que jugaban a pelota, a lo que el les dijo que para que usaban la piedra, ellos respondieron que como saque. El jentil se quedó pensando y les dijo: ¿Tampoco sería mala idea usarla como pelota ? Sin pensarlo dos veces cogió la piedra en sus manos y la lanzó con tanta fuerza que esta se partió en dos. Uno de los trozos fue a parar al pie de la Peña Gaztelu y el otro en Alotza, esta última es la que denominan Saltari los pastores.

AGERRE

Se llamaba Juan de Agerre y fue el primitivo señor de la casa Agerre de Ataún en Guipuzcoa. Dicha casa esta sobre una loma al Oeste del monte Itaundieta, y en ella hay una maldición. Estando muy enfermo y agonizando el señor Agerre, vinieron una noche los Jentilbaratza, que son de un pueblo cercano. Estos le echaron encima de su lecho una colcha de oro. Los familiares del señor Agerre eran muy codiciosos y para que no se llevaran la colcha la clavaron. De esa manera cuando canto el gallo y los jentiles fueron a quitar la colcha para llevársela y salió hecha jirones. Los jentiles muy enfadados por lo que les habían hecho, lanzaron una maldición a la familia Agerre, nunca jamás en esa familia faltaría un manco o un cojo en ella.

KIXMI

Cuenta la leyenda que los jentiles se encontraban en el Collado de Argaintxaloleta en la Sierra de Aralar y mirando el cielo descubrieron que por el Oriente llegaba una nube luminosa. Uno de los jentiles que era muy anciano y sabio al observarlo sentenció: "Ha nacido Kixmi" ha llegado el fin de nuestra raza. El anciano jentil se refería a Cristo y los jentiles salieron corriendo tan asustados que se tropezaron y cayeron al suelo rodando hasta caer en un pequeño valle de Arraztaran. Pero el golpe no paro allí y siguieron cayendo hasta quedar sepultados bajo una losa. Desde aquel entonces, aquel lugar se llama Jentillarri "Sepultura de jentiles". Aunque hay otra variante sobre el final de los Jentiles y es la siguiente. Se encontraban los jentiles en el monte, cuando al mirar al cielo vieron una nube con colores raros, extrañados preguntaron al jentil más viejo que era aquella nube a lo que respondió que había nacido Kixmi, (forma despectiva de llamar a Dios ya que Kixmi significa mono en Euskera". Los jentiles al recibir la noticia decidieron esconderse bajo la losa del dolmén de Jetillarri y ahí dejaron de existir para siempre.

 Jeltilbaratz "Huerto de jentiles" Se trata de un desfiladero de Arrateta "Ataún" y allí se encuentran restos de doble muralla, una especie de fortaleza medieval, utilizada en los siglos. XII, XIII, XIV y bajo ella se cree que están enterrados los jentiles.

Pero aquí no acaba la leyenda de estos seres grandes y fuertes seres mitológicos, ya que cuenta la tradición que dos de los jentiles no se metieron debajo de aquella losa de Jentillarri, uno es Basajaun que ha dedicado su vida a cuidar de los pastores y sus rebaños y el otro el Olentzero, que ha dedicado su vida a regalar juguetes a los niños.

EL JENTIL Y EL FERRETERO

Cuenta la leyenda que los jentiles son muy aficionados a medir fuerzas con humanos, así que un día un jentil que vivía en jentilbaratz, se fue hasta Lazcano en busca de un hombre para medir sus fuerzas. Allí se encontró con un niño que le dijo: Yo no puedo complacerte ya que tan solo soy un niño, pero ve a la ferretería de Beasain. El jentil así lo hizo. El ferretero salió a recibirlo con unas tenazas al rojo vivo y sin pensarlo dos veces le cogió la nariz al jentil y se la arrancó de cuajo. Después le advirtió para que no volviera a bajar y le dijo: Mira lo que te he hecho con dos dedos, imagínate lo que puedo hacerte con diez.  El jentil volvió a Jentilbaratza humillado y sin ninguna gana de volver a bajar.

PEÑA DE SARABE

Cuenta la leyenda que un jentil se sentó a horcajadas entre el tejado de un caserío de Urdiain y una de las peñas de Sarabe para orinar, el orín fue tal que formo una sima de cuyo interior todavía mana agua.

 

LA ERMITA DE SALVADOR

 

Se dice que en Ustariz existe una ermita conocida con el nombre de Salbatore.

Por lo visto había un zagal que, cada tarde, iba a buscar a sus ovejas en el lugar donde, actualmente, se encuentra la ermita.

Una vez, se le apareció en ese lugar un hombre que le dijo: <<vete a decirle a tu amo que levante en este lugar una casita con siete teja y tres cabríos>>.

Contó el criado su encargo al amo. Al día siguiente, volvió a aparecer el hombre y el zagal sólo pudo decirle que su amo no se había creído la historia.

Entonces, aquel hombre misterioso arrancó un brazo al muchacho sin que éste sintiera ningún dolor y volvió a mandarle el mismo encargo.

El muchacho volvió manco a su casa y, contó de nuevo, lo que le había sucedido.

Ante ese hecho, el amo no pudo menos que creer e inmediatamente edificó una casita en el lugar señalado por el hombre.

Más tarde, vino Salbatore a instalarse en aquella casita y allí permanece con todo el aspecto de un ser vivo.

 

Contado por Dominica Giltzu de Zugarramurdi en el año 1941.

 

LEYENDAS RELACIONADAS CON LA NOCHE VASCA

Cuenta un refrán Euskaldun: El día es para los hombres y la noche para Gaueko, el Genio de las Tinieblas.

Cuenta una leyenda que por las noches se juntaban a hilar un grupo de hilanderas en un caserío llamado Lauzpeltz en Ataun, hoy ya desaparecido. Una de las muchachas apostó que era capaz de traer agua de la fuente Joxintxiota. Estas se pusieron muy nerviosa al ver como su compañera se alejaba en la espesura de la noche. Estas se apoyaron en el portal de la casa mientras le preguntaban por donde iba , ella respondía, ellas preguntaban y ella respondía, pero llegó un momento en el que ella no respondió. En ese instante una voz que parecía que salía de las entrañas de la tierra dijo: "La noche para el de la noche "Gaueko" y el día para el del día". Aquella muchacha no volvió jamás.

Una noche un carbonero de Eskoriatza volvía a casa cuando en mitad del camino salió una vaca impidiéndole pasar. Pero en realidad no era una vaca, si no Gaueko. El carbonero pidió a la vaca que se apartase por dos veces, y a la tercera la vaca se puso a dos patas y le miró fijamente diciéndole: “La noche para los de la noche y el día para los del día”.  El carbonero corrió mejor suerte que la muchacha y consiguió salvar su vida, eso si nunca más volvió a salir de noche.

En Oyarzun Guipuzcoa se cuenta una leyenda parecido sobre otra muchacha que después de las doce de la noche les dijo a sus familiares que iría a por agua a la fuente con un balde. Sus familiares al ver que tardaba se temieron lo peor, y así fue. Por la chimenea de la casa cayó el balde que la muchacha llevaba, vacío y con unas gotas de sangre. De aquella muchacha no se supo nada jamás.

Sucedió en Berástegui en el caserío Elaunde. Una noche una joven llamada Catalina, se puso a hilar junto a una ventana abierta, bañando la luz de la luna su rostro. De repente al otro lado de la ventana aparecieron unos jentiles que arrancaron de la silla a la muchacha y se la llevaron a la sima de un monte. Mientras se alejaban gritaron. “La noche para Gaueko y el día para el de día; Catalina de Elaunde para nosotros”.

Un carbonero de Eskoriatza se tropezó una noche con una vaca que le bloqueaba el camino. Era el Gaueko o alguno de sus enviados. Por dos veces, el carbonero le pidió a la vaca que se apartase. A la tercera, esta se irguió y, mirándole fijamente, dijo: “La noche para los de la noche y el día para los del día”. El carbonero, más afortunado que las muchachas, pudo volver a casa y contar lo que le había sucedido, aunque nunca más quiso regresar a la montaña.

BASAJAUN

Cuenta una leyenda en Ahuski que si se grita de noche en las simas de Lexarrigibele y Ertzagaina el Basajaun sale en busca del que está gritando. Cierta noche unos pastores se cambiaron de choza y al llegar a la nueva se dieron cuenta de que en la vieja se les había olvidado la parrilla. Uno de ellos fue a buscarla y cuando llegó allí, vio que el Basajaun se estaba tostando un talo de tierra en la parrilla. El Basajaun al verlo le dijo que le devolvería la parrilla si le decía tres verdades. El pastor así lo hizo, y el genio cumplió su promesa. Cuando se dirigía el pastor a la choza con los demás como era muy de noche y casi no se veía, lanzo un irrintzi para que sus amigos le contestaran. Obtuvo respuesta pero desde muy lejos, así que prosiguió su camino y volvió a lanzar otro y la respuesta la obtuvo muy cerca de el, así que cuando llego a la choza de Ibarrondo lanzo otro y la respuesta estaba dentro de la choza, cuando entro en la choza se quedó muerto de miedo, ya que quien contestaba a sus llamadas no eran sus compañeros, si no el Basajaun.   

LEYENDA 1937 HENSUGUE

Cuenta la leyenda que cerca de Ahuski hay una cueva llamada Azalegui donde vivía Hensugue, numen de 7 cabezas. Se dice que con su aliento atraía el ganado del monte y se lo comía. Harto de que eso ocurriera uno de los hijos del conde de Zaro lo mató.

El método que utilizó es el siguiente:

Despellejó a un toro y lo rellenó de fósforos y pólvora, lo cosió y lo cargo encima de su caballo hasta la puerta de la cueva donde estaba  Hensugue. Para llamar su atención comenzó a silbar y cuando este se asomó a la boca de la cueva le arrojo el toro. La serpiente con su aliento atrajo al "supuesto toro" y lo engulló. Al momento Hensugue comenzó a arder y salió volando por los aires, el conde no podía creer lo que sus ojos veían y se montó muy asustado en el caballo para salir corriendo, pero siguió divisando el vuelo de la serpiente en llamas. A su paso fue quemando todos las puntas de las hayas hasta llegar a Itxasgorrieta donde se hundió en el mar. Dicen que nunca más se le volvió a ver a Hensugue, pero el conde murió del susto.

LEYENDA SUGAAR

MEMORIA POPULAR DE DIMA

Cuenta la leyenda que dos hermanos del caserío Bargondia en Dima, una tarde paseando se encontraron con Sugoi en la cueva de Baltzola y que su figura era una serpiente. El hermano más pequeño le tiró una piedra y le cortó la cola y el mayor le recriminó por lo que había hecho. Más tarde cuando se encontraban trabajando sirviendo en tierras de moros, el hermano mayor estaba bastante triste y en un abrir y cerrar de ojos apareció en la cueva del Sugoi en Baltzola, por la magia de un hombre muy misterioso. Estando en la boca de la cueva el hombre le dio al niño una caja llena de oro para él y para su hermano un ceñidor rojo. El hermano pequeño no se quiso poner el ceñidor, así que lo ataron a un árbol, concretamente un Nogal que había delante de su casa. Al terminar de atarlo el árbol comenzó a arder y no quedó en su lugar más que una sima profunda. Vitoria 1921 E.F.

LEYENDAS DE TÁRTALO

Cuenta la leyenda que dos hermanos del caserío Antimuño de Zegama salieron al monte con intención de cazar. Empezó a tronar y, viendo que un gran chubasco les venía encima, empezaron a correr hacia un abrigo a lo largo de la meseta del monte Saadar. Allí vieron una gran choza y entraron en ella.

Luego entró también en la chabola un rebaño de ovejas y, tras éstas, el pastor, un hombre corpulento de un solo ojo en su frente. Era Torto o Tartalo. Cuando Torto vio a los de Antimuño, dijo al más viejo de los dos: "Tú , para hoy", y al más joven: "Tú para mañana".

A continuación metió un asador en el cuerpo del mayor de los hermanos, lo asó al fuego y lo comió. Seguidamente se tendió en el suelo y se puso a dormir. En ese momento, el joven de Antimuño cogió el asador, lo caldeó al fuego y se lo metió en el ojo a Torto. Este se levantó con su asador en el ojo, pero ciego. Torto andaba a tientas buscando al joven de Antimuño; pero inútilmente; el joven se ocultaba entre las ovejas y las pieles.

A la mañana siguiente Torto abrió la puerta de la chabola y llamando a cada oveja por su nombre empezó a sacarlas fuera. El joven de Antimuño, cubierto con una piel de oveja, pasó entre las piernas de Torto y huyó fuero de la choza. Éste se dio cuenta de lo sucedido y empezó a perseguir al fugitivo, atendiendo al ruido de su pasos. El joven llegó a un río y lo atravesó a nado, y Torto, que se lanzó al agua no sabiendo nadar, falleció ahogado.

El mito de Torto se halla localizado en varios lugares de Euskal Herria. En la planicie de la cumbre de la montaña Saadar hay un sitio llamado Tartaloetxeota, "lugar de la casa de Tartalo". Allí se ve un dolmen llamado Tartaloetxe, donde tuvo lugar la tragedia de los hijos de Antimuño.

ANIMALES COMO PROTAGONISTAS

En las leyendas vascas, los animales forman una parte muy importante, ya que en casi todas ellas siempre aparece un animal. Hay que tener en cuenta una cosa, y es que se cree que las cuevas  están comunicadas entre sí, por conductos subterráneos,  por eso puede verse  al mismo animal en distintos puntos geográficos.

TXAAL-GORRI. TERNERO ROJO

Cuenta la leyenda que en Murumendi los días de fiesta se solían reunir tres amigos pastores, concretamente en la campa de Agaoz. Allí se divertían bailando al son de sus instrumentos musicales. Uno de esos tantos días que pasaron allí, no se les ocurrió otra cosa para entretenerse que tirar piedras contra una sima que esta al lado. Pero de repente salió de la cueva Txaal- gorri -ternero rojo, que les miró furioso y desafiante. Estos al verlo salieron corriendo como alma que lleva al diablo, pero al poco de echar a correr uno murió nada más llegar a la sima de Agaoz, otro también murió al llegar al prado de Aralegui y el tercero de ellos tres días después del suceso en su caserío de  Urrestarazu.  También se dice que no deben arrojarse piedras en las siguientes simas: Usategui (encima de Urrestarazu , sima de Askaata. Por que aparece Txaal- gorri -ternero rojo.

TOROS DE FUEGO /TOROS QUE ESCUPEN FUEGO

Cuenta una leyenda de Orozko, que en el monte de Itzine hay una cueva llamada Atxulaur. Dentro de esa cueva vivía un ladrón y todo el oro que robaba lo guardaba dentro. El ladrón murió lejos de allí y al enterarse de eso los vecinos, decidieron acercarse hasta la cueva para recuperar todo el oro que robaba. Pero cual fue su sorpresa que cuando se acercaron a la cueva, se apareció un toro que lanzaba fuego por la boca, impidiéndoles entrar. Los vecinos, pensaron que aquel toro era el alma del difunto, que no les dejaba entrar para que no le robaran. Estos buscaron los restos, los llevaron hasta la cueva  y de esa manera pudieron entrar y llevarse todo el oro que el ladrón había robado. Desde aquel día el toro no se supo nada. Cuenta otra leyenda que un toro de fuego fue el que incendió Bermeo castigo a todos los habitantes de allí por sus malos hábito. Se dice que el toro de fuego descendió por el monte Burgo y que sus cuernos y cola estaban en llamas.

LOS CABALLOS  (ZA IDI)

Los caballos también toman su papel importante en la mitología vasca. Cuentan que una chica de Berástegui en Gipuzcoa, se montó en un caballo que había pastando en el prado, pensado que era suyo,  pero en realidad se había confundido y al montarlo el caballo salió desbocado galopando como loco hasta introducirse en la cueva donde tenía su morada, a la chica no se la volvió a ver.

Cuenta un relato de Tarder que al pie del monte Ahuski existe una cueva llamada Lexarrigibele y en ella vive un genio que se manifiesta en forma de caballo y dice así.

Un domingo dos hermanos cruzaban el puerto de Ahusqui, cuando venían de misa, pero solo uno de ellos había escuchado la misa. De repente apareció un caballo blanco que venía del alto de la montaña y se detuvo delante de los hermanos. Sin pensarlo el muchacho que había ido a misa lo montó y comenzó a arrearlo, pero el caballo no se movió del sitio. Este bajo del caballo y se montó el otro que no había ido a misa y  le gritó “arre diablo”. El animal  en ese mismo instante empezó a galopar y a levantar las patas delanteras y salió velozmente hacia la cueva de Lexaeeigibele. El otro hermano se quedó mirando embobado como su hermano se marchaba y entre susurros escucho una voz que decía al caballo: “Llévate al otro también”  y el caballo respondió “A ese no que ha oído la misa entera”. El muchacho que marchó a lomos del precioso caballo blanco, apareció muerto unos días después dentro de la dicha cueva y hasta allí se dirigió un cura acompañado de varias personas para recoger el cadáver. Este intentó levantarlo del suelo echando agua bendita por su cuerpo y rezándole oraciones, pero no lo consiguió. Así que decidieron hacerlo de forma cristiana. Una mujer colocó una faja en  a su hijo con una espiral de cera bendita y le dijo “Entra dentro de la cueva y toca al muchacho que yace muerto en el suelo para que puedan levantarlo” y dicho y echo, el chico entró, tocó al muchacho y pudieron levantarlo del suelo. Pero se oyó una voz que decía: “Maldición! Esa cera bendita en la faja fue quien se lo llevo, no las oraciones y el agua bendita.”

LOS PERROS

En muchas leyendas vascas también tiene su sitio como por ejemplo en el denominado Zuzidun txakurra ( el perro de la tea) que aparece en una leyenda muy conocida en Otxandiano y dice lo siguiente. Antiguamente en Baracaldo había un misterioso perro que con una tea encendida en el hocico, se aparecía la noche siguiente en casa de de alguien que hubiera fallecido. Pero si un mortal le sorprendía, se iba corriendo y desaparecía sumergiéndose en alguna charca o arroyo cercano. Pero un día no consiguió zafarse y con procedimientos cristianos logró saber que el perro en realidad era el alma de un difunto que había robado su vecino en vida y había muerto son confesión y se había condenado. Este complació al difunto y el perro desapareció para siempre.

LELTXUS O IRATXUS

Estos se representaban en forma de cerdos de aspecto repugnantes y cuando el sol se escondía, salían al antiguo camino entre Mundaka y Bermeo en busca de viajeros para poder devorar. El final de estos animales se cree que fue a manos de un grupo de valientes bermeanos.

 

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